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martes, 6 de abril de 2010

El amor... qué fácil es sentir que estás enamorado y que pocos llegan a darse cuenta de que realmente lo están. Al día de hoy, es muy común decirnos "Te quiero", por el motivo que sea, da igual el tiempo que llevemos conociendo a esa persona, da igual quién sea él o quién sea ella, que él sea guapo y que ella sea fea, da igual el por qué.
Querer a una persona, desde mi punto de vista, no es repetirle mil veces al día que le quieres, o cuanto le quieres, o escribirle un "te quiero" al final de cada mensaje, ni si quiera lo es hacerle un regalo material aunque este implique un mensaje emocional.
Querer es sinónimo de poder, de poder hacer todo por esa persona, volar, soñar, vivir y hasta morir (superarse a uno mismo). Sí, morir... y que me tachen de loca y que me lo griten si es debido hacerlo, pero en el momento en el que eres capaz de superar todos tus miedos por y para alguien, es cuando realmente te das cuenta de que estás enamorado. Y hablo de un amor indiferente, que no entiende de sexos ni de distancias, de razas ni de religiones, ni de una condición humana.
No digo que se tenga que morir necesariamente, no hay nada más bonito que crecer y vivir al lado de la persona a la que amamos; porque "Amar" no es una condición material, es una condición del "Alma".
Cuando le decimos a una persona que la queremos, le estamos diciendo que podemos superar cualquier obstáculo (aunque el obstáculo seamos nosotros mismos); de igual manera que cuando sufrimos por ella, no nos duele el cerebro, ni la cabeza; se nos encoge el corazón: nos duele el alma.

Una lágrima no es sinónimo de tristeza, porque no comparten la misma materialidad. Una persona quiere a otra porque su alma puede amarla.

sábado, 3 de abril de 2010

Qué fácil es dar consejos y solucionar la vida de los demás, y qué difícil es ser uno mismo.
De la misma manera que nos resulta muy fácil curar la ceguera de los que nos acompañan sin darnos cuenta de que realmente somos nosotros los que nunca quisimos ver, o los que andamos sin mirar las consecuencias que vienen de frente hacia nosotros.
El tiempo es igual para todos, y tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a eso que tememos, o a eso de lo que huimos.
Entonces... ¿Por qué dejar para mañana lo que puedes hacer hoy?.
-ReconstruyeTE-